Cocinas abiertas al salón, ¿acierto o desacierto?

«Cocinas que se abren para ganar luz y amplitud. ¿Una moda o un nuevo concepto?»

No es fácil encontrar proyectos actuales de interiorismo en los que los espacios no se abran. Y es que, salas y cocinas se entremezclan, zonas de estudio integradas en los comedores, ahora más que nunca con el teletrabajo en casa…¿Es una moda? ¿Es un nuevo concepto de interiorismo que ha llegado para quedarse? ¿Es mejor?¿Es peor?… Como casi todo en esta vida, depende. No hay una solución única en esto de concebir los espacios porque cada persona vive de una manera y son los espacios los que se tienen que adaptar a esa manera y no a la inversa. Lo más importante es tener claro cómo queremos vivir.

Disponer del mismo espacio para el salón, el comedor y la cocina no implica que éstos conformen un único ambiente, pese a que el espacio carezca de paredes, suele ser aconsejable definir bien las tres zonas de la casa con ayuda de la decoración, materiales… Como decimos, no se puede definir una solución universal como única, lo que sí podemos es ofrecer ventajas e inconvenientes de este sistema de distribución de espacios. Ahí van algunas:

DEFINICIÓN Y VENTAJAS DE ESPACIOS ABIERTOS

El término original es open-plan –habitual entre los arquitectos–, el diccionario Collins de la Lengua Inglesa lo define como un espacio “con ninguna o pocas paredes que dividan sus áreas”. En la sección de Inglés-Español, podemos leer: “sin tabiques, de planta abierta”. Los dormitorios y los cuartos de baño también pueden calificarse como de planta abierta, pero en general cuando se usa ésta terminología es para hacer referencia a las principales zonas de estar de la casa, es decir, las que son de uso común como la cocina, la sala, acceso a la vivienda, etc.

LOS ESPACIOS DE PLANTA ABIERTA RESPONDEN AL ESTILO DE VIDA ACTUAL. 

Se acabaron los tiempos en los que se mantenía un comedor que parecía un museo arqueológico y que sólo se usaba con visitas o fiestas especiales.  Eran metros inutilizados. En el Reino Unido, donde el espacio tiende a ser un bien escaso, los arquitectos reciben este tipo de encargos con frecuencia: casas victorianas o georgianas en las que se derriban sus muros internos para unir estancias y crear así espacios más amplios y llenos de luz. Y es que los cierres de ese espacio majestuoso suponían sacrificar ciertas ventajas para otros espacios relegados a un nivel más del día a día. Por ejemplo, los tabiques quitaban luz a estas estancias más utilizadas.

ABRE LAS VÍAS DE LUZ

Es indiscutible el impacto que estas estancias diáfanas pueden tener en el aumento de luz y la conexión con el exterior.  En esencia, este concepto permite a todos los ocupantes disfrutar de una magnífica luz y una conexión con otros espacios de la vivienda antes invisibles. En muchos de los proyectos  los mismos habitantes de una vivienda, cuando viven la experiencia de la misma casa posterior a la apertura de fronteras visuales, dicen sentirse en un espacio que les resulta «otro».

POTENCIA LA RELACIÓN ENTRE LOS HABITANTES

Es su principal ventaja, sin duda. Los espacios comunes invitan a compartir y, aunque podamos estar realizando distintas tareas en las diferentes áreas abiertas, estamos todos juntos y cerca. Y, en un momento social en el que todos miramos a través de la pantalla, ¿te has parado a pensar qué tipo de relación mantendríamos en casa si todos estuviéramos separados por tabiques?

POCOS METROS, ESPACIOS ABIERTOS

Un conocido truco para crear una sensación de mayor amplitud en viviendas pequeñas es derribar unas cuantas paredes. “En aquellos lugares caracterizados por un mercado inmobiliario muy competitivo, es más probable que se dé una optimización de viviendas pequeñas, ya que hay menos espacio disponible”, dice Bernhard Kurz. Ojo! también podemos dar la vuelta a este concepto. Por ejemplo, un baño pequeño en el que hagamos separaciones de cristal, parecerá más grande y ordenado. ¿Entonces? diréis mucho. El truco está en saber cuando es cada opción adecuada.

¿Y LAS DESVENTAJAS?

Hasta aquí, todo parecen ventajas pero seguro que, si estás leyendo este artículo es porque también han llegado hasta tus oídos las aparentes desventajas de contar con una cocina abierta a otras estancias de la casa. Frente a algunos que piensan que abrir espacios pasará de moda, otros anteponen cuestiones de sentido práctico a las que les dan mucha importancia para ser detractores de este tipo de espacios. Cuando realizamos un proyecto en el que se plantea a las personas, la apertura de espacios, el principal miedo que plantean es

EL MIEDO A LOS RUIDOS Y LOS OLORES

Las cocinas constituyen el corazón de muchas viviendas de planta abierta. Un estudio internacional que Houzz llevó a cabo en 2015 sobre tendencias en el diseño de cocinas, reveló que la mayoría de los particulares del Reino Unido que se embarcaban ese mismo año en un proyecto de renovación de cocina pensaban incorporar un diseño de planta abierta. Por la experiencia que acumulamos, consideramos que estos factores dependen mucho del tipo de espacio que se vaya a abrir y del tipo de vida que se lleve. Si la cocina queda totalmente expuesta y muy cerca de otras áreas en las que resulta molesta la cazuela en marcha o el movimiento de platos, es cuestión de crear separaciones livianas que puedan ser abiertas o cerradas como las puertas correderas de cristal, los medios tabiques… Lo que decimos, no hay solución única.

¿MI ORDEN ES TU DESORDEN?

Todo está a la vista y para algunos ver tanto espacio abierto puede ser un escaparate demasiado expuesto de cómo viven el orden. Una vez más una cuestión tan personal en casas abiertas como en otras con tantos tabiques. No vamos a entrar en valorar qué es orden porque el nivel puede variar mucho de una persona a otra. (Otro día podemos profundizar en conceptos Marie Kondo). Además, al tener menos paredes hay que reflexionar muy bien sobre cómo y donde poner las soluciones de almacenaje para que podamos organizar todos los objetos.

ENTONCES, ¿QUÉ HACER?

Estando claras las ventajas y las desventajas, a la hora de tomar una decisión, el factor que la determina no es otro que tú. Si puedes, siéntate y mira tu cocina pensando si te gustaría que estuviera expuesta a los ojos de todos y de ti mismo mientras te sientas en el sofá o paseas por la casa. Quizás la mires en este momento y te respondas un rotundo NO. Pues te diré que no han sido pocas las ocasiones que al hacerlo, muchas personas han hecho que su cocina sea tal y como siempre la habían soñado.

Nosotros sabemos que se pueden hacer cocinas maravillosas abiertas, cerradas o semi-abiertas. Si la duda no te deja dormir, puede que te ayudemos con estas conclusiones que te trasladamos.

SI ABRES LA COCINA AL SALÓN…

Agrandarás espacios y crearás continuidad visual que añade, además, luminosidad. La cocina dejará de ser un espacio en el que está uno trabajando y los demás acuden a la llamada de la hora de comer. Las personas que comparten espacios, interaccionan y se comunican. Por ejemplo, la isla de la cocina puede convertirse en una mesa perfecta donde trabajar con un portátil mientras charlas con quien prepara la cena. O la barra donde tomas una copa de vino con tus invitados mientras se ultiman los detalles de una comida. En definitiva, una isla puede ser un buen punto de encuentro en la vivienda. 

SI NO TE ATREVES Y OPTAS POR CONECTAR ESPACIOS VISUALMENTE…

Es decir, el cierre de la cocina es parcial o total pero a través de separadores de cristal. Garantizan la continuidad visual pero separan físicamente la cocina del estar. En la mayoría de los casos es el miedo a los ruidos y a los olores en la cocina lo que suele animar a optar por esta solución. Sin embargo, hay que decir que las campanas extractoras no tienen nada que ver con las de antaño (ahora no hay problemas con la extracción de olores y son silenciosas).

Ya te hemos mareado bastante. Te dejamos un rato de reflexión y observación de este ejemplo proyectado con el modelo de COCINA FÉNIX configurado con una península que ejerce de separador y que, por la elección de los materiales, como puedes ver, se integra totalmente en el salón.

Otro día te contamos más y…¿mejor? Seguro que se puede.

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