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“Saitra en el especial de “espacios para convivir” de la revista Cocinas y Baños”

Una vez más tenemos el placer de ser una de las marcas elegidas por la revista Cocinas y Baños en su último número publicado Nº356 – 2020. Este número es un especial reformas en el que “regalan” una verdadera guía de qué aspectos se deben tener en cuenta a la hora de afrontar reformas en casa sean globales o parciales, haciendo especial hincapié en las de cocina y baño. En el reportaje de “ESPACIOS PARA CONVIVIR” se realiza un interesante análisis sobre el valor actual de la cocina dentro del hogar.

La cocina fue el corazón de la casa durante muchísimos años. Todo giraba alrededor suyo. La familia se reunía a diario para comer, trabajar y hablar. En definitiva, para convivir. Pero ante la necesidad de aprovechar el espacio, construir viviendas más pequeñas y otorgar este protagonismo a otras estancias como el comedor o el salón, su posición dentro del espacio doméstico pasó a un segundo plano. Ahora, la cocina reclama de nuevo su papel social dentro de la vivienda.

Y es que la vida de las personas en los últimos 50 años ha cambiado radicalmente. No son tantas las generaciones de mujeres que trabajaban exclusivamente en el hogar siendo la cocina su principal lugar de trabajo. De trabajo, de encuentro, de conversaciones…su lugar. La incorporación de la mujer al mundo laboral (exterior), ha supuesto un cambio de comportamientos radical con efectos dominó. El papel cada integrante de la familia adquiere , la distribución y uso de los espacios…

Como dicen en el articulo, cuando menos tiempo estamos en casa, cuando menos metros disponemos en los hogares, la cocina vuelve con fuerza a ocupar un espacio fundamental en la vida de las personas. La función, ergonomía y estética desarrollan un equipo completo. Y es que debemos contar las necesidades de cada núcleo de unidad familiar, entender sus prioridades y dar forma a sus espacios para que les produzcan bienestar y felicidad.

Los metros disponibles, la edad de los usuarios, así como el tiempo que permanecen en ella y su uso son aspectos a tener en cuenta. Por norma general, existen una medidas mínimas que se deben respetar. Si en ella únicamente cocinamos, la estancia tendrá unos 6 m2; con una pequeña barra o mesa de desayuno, le otorgaremos 8 m2 y cuando incluye el comedor son precisos unos 15 m2 de superficie.

Proyecto de cocina realizado por B2 INTERIORS. Ver entrevista

TAMBIÉN EN EL ESPECIAL ALMACENAMIENTO EN EL BAÑO

Donde nos hablan de la importancia de la modularidad de los muebles para conseguir de un buen almacenamiento en el baño.

Los muebles suspendidos, que no tocan el suelo, proporcionan sensación de ligereza que ayuda a desahogar visualmente las estancias de menores dimensiones. Una de sus principales ventajas es que mejoran la higiene al mantener el pavimento libre de obstáculos, lo que facilita además las tareas de limpieza.

«Cocinas que se abren para ganar luz y amplitud. ¿Una moda o un nuevo concepto?»

No es fácil encontrar proyectos actuales de interiorismo en los que los espacios no se abran. Y es que, salas y cocinas se entremezclan, zonas de estudio integradas en los comedores, ahora más que nunca con el teletrabajo en casa…¿Es una moda? ¿Es un nuevo concepto de interiorismo que ha llegado para quedarse? ¿Es mejor?¿Es peor?… Como casi todo en esta vida, depende. No hay una solución única en esto de concebir los espacios porque cada persona vive de una manera y son los espacios los que se tienen que adaptar a esa manera y no a la inversa. Lo más importante es tener claro cómo queremos vivir.

Disponer del mismo espacio para el salón, el comedor y la cocina no implica que éstos conformen un único ambiente, pese a que el espacio carezca de paredes, suele ser aconsejable definir bien las tres zonas de la casa con ayuda de la decoración, materiales… Como decimos, no se puede definir una solución universal como única, lo que sí podemos es ofrecer ventajas e inconvenientes de este sistema de distribución de espacios. Ahí van algunas:

DEFINICIÓN Y VENTAJAS DE ESPACIOS ABIERTOS

El término original es open-plan –habitual entre los arquitectos–, el diccionario Collins de la Lengua Inglesa lo define como un espacio “con ninguna o pocas paredes que dividan sus áreas”. En la sección de Inglés-Español, podemos leer: “sin tabiques, de planta abierta”. Los dormitorios y los cuartos de baño también pueden calificarse como de planta abierta, pero en general cuando se usa ésta terminología es para hacer referencia a las principales zonas de estar de la casa, es decir, las que son de uso común como la cocina, la sala, acceso a la vivienda, etc.

LOS ESPACIOS DE PLANTA ABIERTA RESPONDEN AL ESTILO DE VIDA ACTUAL. 

Se acabaron los tiempos en los que se mantenía un comedor que parecía un museo arqueológico y que sólo se usaba con visitas o fiestas especiales.  Eran metros inutilizados. En el Reino Unido, donde el espacio tiende a ser un bien escaso, los arquitectos reciben este tipo de encargos con frecuencia: casas victorianas o georgianas en las que se derriban sus muros internos para unir estancias y crear así espacios más amplios y llenos de luz. Y es que los cierres de ese espacio majestuoso suponían sacrificar ciertas ventajas para otros espacios relegados a un nivel más del día a día. Por ejemplo, los tabiques quitaban luz a estas estancias más utilizadas.

ABRE LAS VÍAS DE LUZ

Es indiscutible el impacto que estas estancias diáfanas pueden tener en el aumento de luz y la conexión con el exterior.  En esencia, este concepto permite a todos los ocupantes disfrutar de una magnífica luz y una conexión con otros espacios de la vivienda antes invisibles. En muchos de los proyectos  los mismos habitantes de una vivienda, cuando viven la experiencia de la misma casa posterior a la apertura de fronteras visuales, dicen sentirse en un espacio que les resulta «otro».

POTENCIA LA RELACIÓN ENTRE LOS HABITANTES

Es su principal ventaja, sin duda. Los espacios comunes invitan a compartir y, aunque podamos estar realizando distintas tareas en las diferentes áreas abiertas, estamos todos juntos y cerca. Y, en un momento social en el que todos miramos a través de la pantalla, ¿te has parado a pensar qué tipo de relación mantendríamos en casa si todos estuviéramos separados por tabiques?

POCOS METROS, ESPACIOS ABIERTOS

Un conocido truco para crear una sensación de mayor amplitud en viviendas pequeñas es derribar unas cuantas paredes. “En aquellos lugares caracterizados por un mercado inmobiliario muy competitivo, es más probable que se dé una optimización de viviendas pequeñas, ya que hay menos espacio disponible”, dice Bernhard Kurz. Ojo! también podemos dar la vuelta a este concepto. Por ejemplo, un baño pequeño en el que hagamos separaciones de cristal, parecerá más grande y ordenado. ¿Entonces? diréis mucho. El truco está en saber cuando es cada opción adecuada.

¿Y LAS DESVENTAJAS?

Hasta aquí, todo parecen ventajas pero seguro que, si estás leyendo este artículo es porque también han llegado hasta tus oídos las aparentes desventajas de contar con una cocina abierta a otras estancias de la casa. Frente a algunos que piensan que abrir espacios pasará de moda, otros anteponen cuestiones de sentido práctico a las que les dan mucha importancia para ser detractores de este tipo de espacios. Cuando realizamos un proyecto en el que se plantea a las personas, la apertura de espacios, el principal miedo que plantean es

EL MIEDO A LOS RUIDOS Y LOS OLORES

Las cocinas constituyen el corazón de muchas viviendas de planta abierta. Un estudio internacional que Houzz llevó a cabo en 2015 sobre tendencias en el diseño de cocinas, reveló que la mayoría de los particulares del Reino Unido que se embarcaban ese mismo año en un proyecto de renovación de cocina pensaban incorporar un diseño de planta abierta. Por la experiencia que acumulamos, consideramos que estos factores dependen mucho del tipo de espacio que se vaya a abrir y del tipo de vida que se lleve. Si la cocina queda totalmente expuesta y muy cerca de otras áreas en las que resulta molesta la cazuela en marcha o el movimiento de platos, es cuestión de crear separaciones livianas que puedan ser abiertas o cerradas como las puertas correderas de cristal, los medios tabiques… Lo que decimos, no hay solución única.

¿MI ORDEN ES TU DESORDEN?

Todo está a la vista y para algunos ver tanto espacio abierto puede ser un escaparate demasiado expuesto de cómo viven el orden. Una vez más una cuestión tan personal en casas abiertas como en otras con tantos tabiques. No vamos a entrar en valorar qué es orden porque el nivel puede variar mucho de una persona a otra. (Otro día podemos profundizar en conceptos Marie Kondo). Además, al tener menos paredes hay que reflexionar muy bien sobre cómo y donde poner las soluciones de almacenaje para que podamos organizar todos los objetos.

ENTONCES, ¿QUÉ HACER?

Estando claras las ventajas y las desventajas, a la hora de tomar una decisión, el factor que la determina no es otro que tú. Si puedes, siéntate y mira tu cocina pensando si te gustaría que estuviera expuesta a los ojos de todos y de ti mismo mientras te sientas en el sofá o paseas por la casa. Quizás la mires en este momento y te respondas un rotundo NO. Pues te diré que no han sido pocas las ocasiones que al hacerlo, muchas personas han hecho que su cocina sea tal y como siempre la habían soñado.

Nosotros sabemos que se pueden hacer cocinas maravillosas abiertas, cerradas o semi-abiertas. Si la duda no te deja dormir, puede que te ayudemos con estas conclusiones que te trasladamos.

SI ABRES LA COCINA AL SALÓN…

Agrandarás espacios y crearás continuidad visual que añade, además, luminosidad. La cocina dejará de ser un espacio en el que está uno trabajando y los demás acuden a la llamada de la hora de comer. Las personas que comparten espacios, interaccionan y se comunican. Por ejemplo, la isla de la cocina puede convertirse en una mesa perfecta donde trabajar con un portátil mientras charlas con quien prepara la cena. O la barra donde tomas una copa de vino con tus invitados mientras se ultiman los detalles de una comida. En definitiva, una isla puede ser un buen punto de encuentro en la vivienda. 

SI NO TE ATREVES Y OPTAS POR CONECTAR ESPACIOS VISUALMENTE…

Es decir, el cierre de la cocina es parcial o total pero a través de separadores de cristal. Garantizan la continuidad visual pero separan físicamente la cocina del estar. En la mayoría de los casos es el miedo a los ruidos y a los olores en la cocina lo que suele animar a optar por esta solución. Sin embargo, hay que decir que las campanas extractoras no tienen nada que ver con las de antaño (ahora no hay problemas con la extracción de olores y son silenciosas).

Ya te hemos mareado bastante. Te dejamos un rato de reflexión y observación de este ejemplo proyectado con el modelo de COCINA FÉNIX configurado con una península que ejerce de separador y que, por la elección de los materiales, como puedes ver, se integra totalmente en el salón.

Otro día te contamos más y…¿mejor? Seguro que se puede.

“Somos personas y necesitamos estar con personas”

A pesar de la aparente tendencia social al individualismo al que el tipo de vida, trabajo y tecnología parecen abocarnos, el ser humano no es capaz (¡y menos mal!) de vivir en soledad. El primer estudio realizado hasta ahora a gran escala -abarca los últimos 150 años- ha tratado de dilucidar la validez de varias teorías psicosociológicas que explican el individualismo. El estudio realizado por  Igor Grossmann, profesor de Psicología Científica de la Universidad de Waterloo y por Michael Varnum, de la Universidad Estatal de Arizona, en Estados Unidos; sugiere que el auge del individualismo está relacionado a factores socioeconómicos, pero no a otros condicionantes culturales y medioambientales. En concreto, lo que nos hace más individualistas es nuestro trabajo, y más específicamente, las profesiones liberales.Sugiere que el auge del individualismo está relacionado a factores socioeconómicos, pero no a otros condicionantes culturales y medioambientales. En concreto, lo que nos hace más individualistas es nuestro trabajo, y más específicamente, las profesiones liberales.

Y, a pesar de que la tendencia al individualismo no es un fenómeno nuevo (los expertos destacan que se inició hace más de 100 años), hay que destacar que las personas somos seres sociales; nos necesitamos (y nos queremos) los unos a los otros, las unas a las otras. Nos necesitamos, nos debemos al colectivo; no existimos en tanto no lo hacemos con los demás.

Hay muchas cuestiones interesantes relativas a la necesidad de la persona como ser social pero existe un factor determinante que nos empuja a acompañarnos; el miedo. El miedo está asociado a lo desconocido, una vez que conocemos, que sabemos, que entendemos, podemos planificar, actuar y, eventualmente, superar el miedo. Y cuando sentimos miedo, nos necesitamos unos a otros para poder sobrellevarlo. De eso se trata la empatía: comprender que lo que vive el otro también lo vivo yo; eso ya alcanza para sentirnos un poco menos solos.

Como decía Gustavo Adolfo Becquer: «La soledad es muy hermosa… cuando se tiene junto a alguien a quien decírselo».

En un momento como el que estamos viviendo, todos estos parámetros existenciales toman más cuerpo que cuando nos encontramos inmersos en un ritmo de vida habitual en el que el miedo está latente pero no presente de manera continua. La cocina se erige como el lugar más importante para este nuevo encuentro: el lugar donde se comparte la comida, es decir, la vida, y donde la compañía logra vencer en el desafío contra la adicción a la tele o a internet o, ahora, al miedo a lo desconocido, como decimos.

Y, por eso, la cocina es el perfecto punto de encuentro

Nuestra vida actual, vivir una situación fragmentada fuera de casa y sentir el miedo y la incertidumbre de una crisis como la del coronavirus, nos empuja a buscar el refugio acompañados de los que nos quieren y queremos. En la cocina la familia busca la unión, reclamando momentos compartidos y disfrutando de la mutua compañía.

¿Por qué no es la sala o el comedor el lugar de encuentro?

Aunque pueda resulta una curiosidad, hay una serie de cuestiones formales que hacen que sea la cocina la que se haya convertido en el espacio clave de la vida en grupo. Cada vez más, el espacio de la cocina es fluido. No son pocas las reformas globales que se organizan con la cocina como el epicentro de la casa. La cocina se une a la zona del salón, tanto para aprovechar al máximo el espacio cuando es reducido, como por elección estética para crear ambientes entre los que se establece un diálogo.

Además de una buena organización de los espacios,  la distribución de los elementos y la elección de los materiales, son los otros dos parámetros que hacen que la cocina no solo se integre con facilidad en el resto del hogar sino que marque el estilo con el que se proyecta nuestro hogar. En las cocinas Saitra contamos con materiales nobles como maderas, piedras y de otra naturaleza como porcelánicos o laminados que funcionan con la misma exquisitez en la cocina, sala, o zonas comunes. Actualmente, las islas de cocina se han convertido en elementos que aportan distinción a la casa. Y, no sólo eso, la isla es el punto clave de encuentro para la familia. Mientras se cocina, durante el aperitivo, mientras se desayuna o durante las comidas principales, reunirse alrededor de la isla es la mejor forma de pasar tiempo acompañándose unos a otros.

En la cocina, nos divertimos en familia

El valor de los gastronómico está al alza. Nos gusta vivir la nueva cocina como una experiencia. Más allá que una necesidad. Y, ahora que tenemos tiempo es el momento perfecto para sacar esa parte creativa que tenemos dentro y dedicar horas para crear ese plato o postre que adoramos y que pensábamos que nunca llegaríamos a hacerlo. Los nuevos materiales para encimeras y las grandes dimensiones que nos aportan las islas o penínsulas incluso en las cocinas más pequeñas, son las plataformas ideales para desplegar y trabajar los ingredientes. Y, si es con los pequeños de la casa, cocinar se convierte en la happy hour de este momento. Es positivos desde todos los puntos de vista: a nivel individual, familiar, de pareja…

La mejor cocina, la pensada para cada persona

Debemos pensar en quiénes y cómo utilizamos la cocina. Seguramente, ahora que estamos dedicando más tiempo en la cocina, nos daremos cuenta si la tenemos bien organizada. La cocina debe ser un espacio fácil de usar, de vivirlo y que es acogedor. La cocina debe ser un espacio práctico donde cocinar sea una experiencia agradable. Un espacio seguro en el que todos los miembros de casa, la utilicen sin temores ni riesgos. Y, por ´ultimo, un espacio en el que nos sintamos a gusto con las personas con las que la compartimos.

Y, si en estos días que estamos muchas más horas en casa, invita a conversar, expresar alegría, temores, experiencias…entonces, se habrá cumplido la verdadera función de una cocina: hacernos sentir más personas, más humanos. ¡Ánimo y a cocinar!