Estudio Calibre ha liderado este proyecto con una premisa clara: crear un espacio donde la convivencia y la hospitalidad se sientan desde el primer momento. El resultado es una cocina amplia, abierta y articulada en torno a una gran isla central, que actúa como eje físico y emocional del hogar. La isla no solo organiza el espacio, sino que lo llena de intención: aquí se cocina, se charla, se desayuna, se comparten cenas largas y se viven momentos cotidianos que se transforman en recuerdos.
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